Y se pone un hombre a hablar con Dios...
H: Señor... ¿le puedo hacer una pregunta?
D: Por supuesto, adelante hijo mío.
H: ¿Qué es para usted un millón de años?
D: ¿Para mi? ... Tan solo un segundo
H: ¿Y qué es para usted, oh padre, un millón de euros?
D: ¿Para mi? ... Tan solo un céntimo
H: Padre... ¿podría darme un céntimo?
D: Sí, claro... espera un segundo... :-)
jajaja ¡Qué bueno, Carmen! Con un segundito basta.... jajaja
Viene bien unas sonrisitas... ¡¡muy bueno!!